La Buena Semilla: Domingo 16 Septiembre
Domingo
16
Septiembre
Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.
Juan 4:23
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él (Jesús), sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
Hebreos 13:15
Alabanza colectiva

Los cristianos somos invitados a alabar y adorar a Dios. ¡Él es digno de todo honor y de toda gloria!

“Ofrezcamos siempre a Dios... sacrificio de alabanza”. Esto nos anima a estar dispuestos a alabar a Dios individualmente en nuestra vida diaria. Pero también nos conduce a alabarlo y adorarlo juntos cada domingo, primer día de la semana, porque fuimos rescatados mediante el sacrificio de su Hijo.

Nuestra alabanza es el “fruto de labios”: la adoración cristiana no es material, sino espiritual. Nuestros labios expresan los sentimientos de nuestro corazón. Mediante himnos, oraciones y la lectura de la Biblia expresamos con palabras la alabanza de nuestros corazones ante Dios.

“De labios que confiesan su nombre”, el nombre del Señor Jesús. Confesar su nombre es expresar públicamente, con la ayuda de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo, lo que él es, Hijo de Dios e Hijo de hombre, lo que hizo por Dios su Padre y por nosotros, a quienes rescató.

Significa contemplar maravillados la obra de la redención en la cruz, expresar a Dios nuestra adoración ante los diferentes aspectos de la muerte expiatoria de Cristo, de sus profundos dolores y de las bienaventuradas consecuencias que nos brindan.

El Padre busca adoradores. “Adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante del Señor nuestro Hacedor” (Salmo 95:6).

Jeremías 48:28-47 - 2 Corintios 5 - Salmo 106:1-5 - Proverbios 23:15-16