La Buena Semilla: Viernes 7 Septiembre
Viernes
7
Septiembre
Entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia.
Ezequiel 22:26
Entonces... discerniréis la diferencia... entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
Malaquías 3:18
Bienaventurado tú... ¿Quién como tú... salvo por el Señor?
Deuteronomio 33:29
¿Quién era más feliz?

En la misma casa se hallaban un general del ejército –Naamán, muy estimado por el rey de Siria porque había salvado a su pueblo en la guerra– y una muchacha israelita sin recursos, cautiva en un país extranjero, sierva de la esposa de Naamán (2 Reyes 5). ¿Quién era más feliz? El oficial, dirá usted. Pues no. La joven tenía un tesoro que Naamán no poseía: la fe en su Dios. Y ella deseaba dar a conocer ese Dios a sus amos, porque es el Dios Salvador.

Muchos años después, en Cesarea, algunos grandes de este mundo se reunieron para escuchar, con curiosidad, cómo se defendería un acusado. Allí estaban Festo, gobernador de Judá, el rey Agripa y Berenice (Hechos 25:23). Delante de ellos estaba un prisionero cristiano. Los primeros volvieron a sus placeres, y el apóstol Pablo, escoltado, volvió a la prisión donde permanecería durante varios años. Pero leamos lo que escribió desde el fondo de sus sucesivos calabozos: “Me gozo, y me gozaré aún” (Filipenses 1:18). Más tarde, en una carta a Timoteo, le dice: “Todos me desampararon... Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen... A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén” (2 Timoteo 4:16-18).

¿Quién era más feliz? No era el rey ni el gobernador, sino Pablo quien les dijo: “¡Quisiera Dios que por poco o por mucho... fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” (Hechos 26:29).

Jeremías 39 - 1 Corintios 14:1-19 - Salmo 104:5-13 - Proverbios 22:26-27