La Buena Semilla: martes 31 julio
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julio
Cristo Jesús... se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo... para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla... y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Filipenses 2:5-11
¿Debemos insistir sobre nuestros derechos?

Junto a mi padre, que es ingeniero forestal, nos metimos por una vía cuya circulación era prohibida. Poco después nuestro auto se encontró frente a frente con un enorme vehículo que transportaba troncos de árboles. El conductor nos increpó: «Oiga, ¿usted no vio el cartel?». Furioso, expresó su ira empleando palabras poco amables. Entonces, con calma, mi padre le mostró su tarjeta. Muy avergonzado, el hombre descubrió que acababa de insultar a un superior, y trató de excusarse. Sin perder la sonrisa, mi padre dio marcha atrás y se ubicó en un lugar más ancho para que el otro vehículo pudiese pasar.

Cuando Jesús estuvo en esta tierra, su identidad era desconocida por la mayoría de sus contemporáneos. Hubiera podido reducir al silencio a los que lo menospreciaban, desvelando su gloria divina. Pero vino en una humildad extrema. Siendo Dios, Jesús se humilló para hacerse hombre. Siendo hombre se humilló hasta morir en una cruz. Cuando lo insultaron no respondió. ¡Nunca insistió sobre sus derechos!

Si hubiese mostrado su «tarjeta», ¡qué títulos hubiésemos podido leer! Hijo de Dios (Lucas 1:35), Creador del universo (Hebreos 1:2), Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16), Dios Fuerte (Isaías 9:6), “Juez de vivos y muertos” (Hechos 10:42)...

La humildad de esta persona gloriosa nos atrae hacia Él. Aún más, el Señor nos la transmite: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

Jeremías 4 - Lucas 12:22-40 - Salmo 89:28-37 - Proverbios 20:16-17