La Buena Semilla: Domingo 10 Junio
Domingo
10
Junio
Jesucristo Hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos.
1 Timoteo 2:5-6
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Isaías 53:5
El precio de la expiación

El Salmo 22 empieza con una pregunta que llama nuestra atención: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Quien hace esta pregunta considera a Dios como su Dios. ¿Quién es? ¿Es David, el autor del salmo? No, pues si leemos su historia en los libros de Samuel, lo vemos atravesar grandes pruebas, cometer graves faltas, pero nunca desamparado por Dios. ¿Hablará de otro hombre fiel de su época, que habría conocido el desamparo de Dios? No lo hallamos. Además, David mismo dice: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado” (Salmo 37:25).

En Mateo 27:46 hallamos la respuesta a nuestra pregunta: el único Justo desamparado por Dios fue Jesús. Y lo fue en el momento en que estaba en la más profunda angustia, clavado en una cruz, cuando estaba glorificando a su Dios de la manera más excelente. ¡Qué misterio insondable! ¿Por qué Dios abandonó a su Hijo? Porque cargaba con todos nuestros pecados, siendo hecho pecado por nosotros. Toda nuestra culpa cayó sobre él, y Dios nos juzgó en la persona del Señor Jesús, quien llevó, en nuestro lugar, el juicio que merecíamos. Dios quería salvarnos, y para ello su justicia y su santidad exigían tal sacrificio. Cristo murió por nosotros.

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas... mas el Señor cargó en él (Jesucristo) el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (Isaías 53:6-7).

Levítico 20 - Romanos 15:14-33 - Salmo 69:9-18 - Proverbios 17:1-2