La Buena Semilla: Lunes 16 Abril
Lunes
16
Abril
Si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
1 Corintios 12:26-27
(Cristo) es la cabeza (o el jefe) del cuerpo que es la iglesia.
Colosenses 1:18
¡Ay, me lastimaste!

En la escuela Carolina se balanceaba en su silla. Pablo, sentado detrás de ella, extendió sus piernas por debajo de su mesa. De repente la silla de Carolina apretó el pie de Pablo. Este gritó: ¡Ay, me lastimaste! A Pablo no se le ocurrió decir: ¡Le hiciste daño a mi pie! Aunque el herido era el pie, a Pablo le dolía. El pie de Pablo, o su pierna, o su mano, ¡es él mismo! También decimos: Me quemé, me corté... ¡Aunque sea el dedo el que recibe el daño, soy yo el que sufre!

En efecto, el cuerpo humano constituye un todo y está unido de forma vital a la cabeza. Si mi pie está herido, mi cerebro percibe el dolor y todo el cuerpo sufre. El cuerpo y la cabeza están estrechamente unidos, no existen el uno sin el otro.

Todo esto tiene una gran enseñanza para la vida cristiana. La Biblia nos enseña que todos los cristianos forman el cuerpo de Cristo, y que él es la cabeza de ese cuerpo. Cada verdadero cristiano está unido a Jesucristo mediante un vínculo vital; vive de la misma vida que él. ¡No hay nada que pueda romper ese vínculo, el cual perdurará eternamente! ¡Lo que concierne al cristiano concierne, pues, directamente a Jesucristo mismo!

Es consolador saber esto. A través de las tristezas de la vida, Jesús sufre con nosotros.

Esto también nos anima a rodear de afecto y cuidados a todos nuestros hermanos y hermanas en la fe. ¡Ellos son Él!

Isaías 26 - 1 Pedro 2:1-10 - Salmo 44:17-26 - Proverbios 13:20-21