La Buena Semilla: Jueves 12 Abril
Jueves
12
Abril
Invoqué tu nombre, oh Señor, desde la cárcel profunda; oíste mi voz... Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.
Lamentaciones 3:55-57
Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti (2)

El 14 de abril de 1912, mientras hacía su travesía inaugural, el lujoso transatlántico británico Titanic chocó con un iceberg. Había sido calificado como insumergible, pero se hundió en menos de tres horas. De los 2.200 pasajeros, solo sobrevivieron 700. En medio de la angustia de la tripulación que buscaba una solución, del pánico de los pasajeros que buscaban botes salvavidas, la actitud valerosa y noble de los ocho músicos de la orquesta quedó grabada en la memoria de numerosos supervivientes. Bajo la dirección de su jefe, Wallace Hartley, solo dejaron de tocar cuando les fue imposible mantenerse de pie en el barco que se hundía en las aguas. Los ocho músicos perecieron. El último fragmento de música que tocaron fue el muy conocido himno en el mundo anglosajón: «Nearer, my God, to Thee» («Más cerca, ¡oh Dios!, de Ti»; ver 11 de abril).

Se dice que el jefe de la orquesta, un verdadero cristiano, cuyo cuerpo fue hallado semanas después del naufragio, había dicho que si un día tenía que estar en un barco que se estaba hundiendo, tocaría este himno. También había expresado el deseo de que se tocase en sus funerales; y así sucedió ante una multitud de personas.

Wallace Hartley, al tocar este conocido himno, seguramente quería dar un último consuelo a los aterrorizados pasajeros e invitarlos, en medio de su desesperación, a volverse a Dios. A los creyentes les recordaba la promesa del Señor de estar con ellos hasta el fin. Y para los que habían ignorado a Dios en su vida, era urgente que tendiesen la mano hacia él para ser salvos.

Isaías 20-21 - 2 Tesalonicenses 2 - Salmo 42:7-11 - Proverbios 13:12-13