La Buena Semilla: Domingo 8 Abril
Domingo
8
Abril
Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y... este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén.
Hechos 10:38-39
Los milagros de Jesús

Los milagros de Jesús no dejaron indiferente a ninguno de sus contemporáneos. Para unos eran señales del poder de Dios, para otros ponían en tela de juicio sus tradiciones religiosas, y para la mayoría eran una fuente de curiosidad y asombro.

De hecho, ¿cómo permanecer indiferente ante la resurrección de Lázaro, las curaciones milagrosas de los sordos, los ciegos, los leprosos? ¿Cómo no impresionarse por la liberación de hombres poseídos por espíritus satánicos, por el cuidado de Jesús hacia los niños enfermos que devolvió sanos a sus padres? ¿Cómo no emocionarse al ver su compasión hacia esas multitudes hambrientas que sació multiplicando milagrosamente unos panes?

¿Cómo enumerar todos los pueblos a los cuales sorprendió con los prodigios de su poder y de su amor? ¿Y todas esas montañas, riberas y sinagogas donde sanó a los enfermos, cambió la tristeza en gozo y la muerte en vida?

¡Pero el mayor de todos los milagros es Su propia historia! Jesús, sin dejar de ser Dios, vino como hombre a este mundo aceptando todas las consecuencias de tal humillación, incluida su muerte en una cruz, seguida de su resurrección.

Aunque no podamos verlo, hoy vive, conoce y ama personalmente a cada uno de nosotros. ¡Aceptemos tener un encuentro con él para permitirle cumplir un nuevo milagro: salvar nuestra alma!

Isaías 14 - 1 Tesalonicenses 3 - Salmo 40:13-17 - Proverbios 13:5-6