La Buena Semilla: domingo 1 abril
domingo
1
abril
Trajeron el pollino a Jesús... y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino... daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!
Marcos 11:7-9
Procuraba Pilato soltarle... Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale!
Juan 19:12, 15
Cortejo real y crucifixión

Una gran multitud se había apiñado en las inmediaciones de Jerusalén. ¡Venía Jesucristo, el Hijo de Dios, el Mesías que había sido prometido al pueblo de Israel! A lo largo de su vida pública ya había entrado en Jerusalén discretamente, mezclándose entre la gente. Pero esta vez Jesús encabezaba el cortejo. Envió a sus discípulos a buscar un asno. Pusieron sus vestiduras encima del animal y Jesús se sentó sobre él. Los discípulos y los que estaban allí para festejar la Pascua judía extendieron sus mantos en el camino, cortaron ramas de los árboles y las tendieron por el camino. Esta era la costumbre de aquella época cuando se quería honrar a un rey. Voces de gozo y bienvenida salían de la multitud. ¡Jesucristo fue proclamado rey, Mesías de su pueblo! La profecía de Zacarías (cap. 9:9), pronunciada unos 500 años antes, se había cumplido. Era necesario que fuese públicamente demostrado como el Mesías. Pero no había llegado el momento para que reinara. Él mismo había declarado que le “era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado” (Marcos 8:31).

Pocos días después Jesús fue traicionado por uno de sus discípulos, juzgado y condenado al suplicio cruel e infame de la crucifixión. Entonces la multitud clamó: “¡Fuera, fuera, crucifícale!”. El Hijo de Dios fue crucificado, pero tres días después resucitó. Los planes de Dios para salvar a los hombres, anunciados por los profetas, se cumplieron (Isaías 53).

Isaías 5 - Gálatas 2 - Salmo 38:1-8 - Proverbios 12:21-22