La Buena Semilla: viernes 30 marzo
viernes
30
marzo
Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.
Lucas 23:46
Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 19:30
Consumado es

La crucifixión era el suplicio más cruel. Después de horas de sufrimientos, la víctima moría por asfixia y agotamiento. Pero no fue así como Jesús murió. Él expiró después de haber clamado “a gran voz”. Ningún otro crucificado ha muerto ni morirá de esta manera. Solo Cristo tenía poder sobre su vida, por eso pudo decir: “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre” (Juan 10:18).

Todos los que estaban allí pudieron escuchar esta frase pronunciada desde lo alto de la cruz: “Consumado es”. En el original griego esta expresión corresponde a una única palabra que se podía leer en antiguas facturas pagadas: «Tetelestaï». Esto significa que la inmensa deuda del pecado ha sido pagada. Al que la acepta para sí, Dios no le pedirá más la cuenta de sus pecados.

El oficial romano responsable de la ejecución de los condenados, sorprendido por una muerte así, exclamó: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Marcos 15:39).

Voz de amor y de clemencia en el Gólgota sonó;
Y al oírla, con violencia el Calvario retembló:
¡Consumado es, consumado es!
Fue la voz que el Cristo dio

Isaías 2 - Hechos 28:17-31 - Salmo 37:30-34 - Proverbios 12:17-18