La Buena Semilla: lunes 11 diciembre
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diciembre
Como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir... así será mi palabra... no volverá a mí vacía, sino que... será prosperada en aquello para que la envié.
Isaías 55:10-11
La Biblia echada por la ventana

Dos viajeros entablaron una conversación amena en un tren que los conducía por Georgia. Luego, de repente, uno de ellos descubrió que su interlocutor era cristiano. La conversación cambió de tono. Él sacó su Biblia y leyó algunos pasajes. ¡Pero todo fue inútil! Cada uno se mantuvo en su posición, y un silencio glaciar se instaló en el compartimento.

Un momento después el viajero fue al baño, y al regresar vio a su compañero que estaba cerrando la ventana. ¡La Biblia había desaparecido! Los dos hombres se miraron sin decir palabra.

Meses más tarde el evangelista recibió la visita de un desconocido.

–Me gustaría ser bautizado, dijo.

–¿Cómo llegó a conocer al Salvador?

–Leí la Biblia, y ella me mostró que era un pecador. Conocí al Dios Salvador.

Desconfiado, porque en aquel tiempo estaba prohibido distribuir Biblias y anunciar el Evangelio, le preguntó:

–¿Cómo obtuvo una Biblia?

–Debido a mi trabajo, tuve que inspeccionar un edificio cerca de la vía férrea. Pasó un tren, y un objeto cayó a mis pies. Era una Biblia.

–¿Trajo esa Biblia?

–Claro que sí; aquí está.

El cristiano tomó el libro y vio que era su Biblia.

Años después hubo libertad de culto en ese país, y una asamblea de cristianos se formó en el pueblo del recién convertido.

Eclesiastés 10-11 - Apocalipsis 4 - Salmo 140:1-5 - Proverbios 29:19-20