La Buena Semilla: viernes 20 octubre
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20
octubre
No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Juan 3:17
(Jesús) llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero.
1 Pedro 2:24
Lo que Jesús nos ofrece

El nombre de Jesús significa Dios “Salvador”. Todos los hombres, sin excepción, necesitan ser salvos porque se han opuesto, aunque solo haya sido una vez en la vida, a la voluntad de Dios. Pero en realidad se oponen mucho más a menudo, y no preocuparse por Su existencia ya es desobedecerle.

Entonces Dios envió al mundo un Salvador. Por medio de él cada uno puede ser perdonado, recibir una vida nueva y ser feliz desde ahora y por la eternidad.

Fundadores de diversas religiones predicaron el bien y formularon palabras sabias, pero no pudieron aliviar a los hombres del peso de sus faltas, ni liberarlos del poder del pecado. Esto no lo puede hacer ningún moralista, filósofo o místico.

Jesús no vino para fundar una religión. No enseña a los hombres cómo pueden salvarse por sí mismos. Él es quien libera del pecado, del juicio y de la condenación a todos los que se arrepienten y creen en él. “Todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:43).

Jesús, quien vino por amor para socorrer a los hombres que sufrían bajo las consecuencias del pecado, “anduvo haciendo bienes” (Hechos 10:38). Pero su simpatía no podía mejorar nuestra naturaleza pecaminosa, ni hacer desaparecer ninguno de nuestros pecados. En la cruz dio su vida santa por nosotros los culpables. Nos amó y cargó con nuestros pecados como si fueran suyos. Por eso ahora nos ofrece una liberación total. ¡La consiguió al precio de su sacrificio en la cruz!

Nehemías 6 - Juan 8:31-59 - Salmo 119:1-8 - Proverbios 25:23-24