La Buena Semilla: martes 15 agosto
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15
agosto
He visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.
Eclesiastés 8:17
Le dije no a Dios

Jean Rostand declara en su libro «Inquietudes de un biólogo»: «Cuanto menos creemos en Dios, mejor comprendemos que otros crean». Y en cuanto al tema de la fe, en el mismo artículo declara: «Me hago la pregunta cada día, sin cesar... Dije no a Dios afirmando las cosas un poco brutalmente, pero a cada paso la pregunta resurge. Me pregunto: ¿Es posible? Con respecto al azar, por ejemplo, me repito: no puede ser el azar el que combine los átomos. Pero entonces ¿cómo es posible?...

Biológicamente me parece difícil explicar incluso una flor mediante el azar. Me falta algo... siempre aparece la misma cadena de preguntas. Les doy vueltas... Estoy obsesionado, sí, obsesionado, si no es por Dios, por lo menos lo es por el no-Dios».

Apreciamos la sinceridad del científico y deploramos su rechazo a introducir a Dios en su pensamiento. Trata de buscar por sí mismo el gran misterio de la vida, ¡y es en vano! Se queda con las preguntas que no le dan ninguna paz. Pero, incluso si hubiese aceptado que Dios llamó todas las cosas a la existencia, sacando los mundos de la nada, todavía no conocería al Dios Salvador. Y la obra de la salvación a favor de cada una de sus criaturas es tan incomprensible como la obra de la creación: Dios dio a su Hijo para salvar a seres moralmente miserables como nosotros. ¿Puede haber algo más grande?

Dios “hace cosas grandes e incomprensibles, Y maravillosas, sin número” (Job 9:10).

1 Crónicas 28 - Lucas 21:25-38 - Salmo 94:16-23 - Proverbios 21:15-16