La Buena Semilla: domingo 18 diciembre
domingo
18
diciembre
Si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
Romanos 5:10
Una mano tendida

A menudo tenemos que enfrentarnos a situaciones hostiles y de conflicto. Nuestra torpeza, o la de nuestro prójimo, puede ser la causa. A veces hemos sido voluntariamente agresivos o víctimas de violencia o calumnias. En situaciones así, el perdón parece algo inconcebible. Pero el resentimiento siempre produce la ira y nos carcome.

¿Cómo vivir sabiendo que ya nada será como antes, que algo fundamental se echó a perder? ¿Cómo restablecer las relaciones rotas?

Tal vez usted se siente atormentado por situaciones similares. Pues bien, queremos hablarle del mensaje cristiano de la reconciliación; este concede un nuevo punto de partida, una nueva perspectiva de vida.

La venida de Jesús a la tierra fue la mano de Dios tendida a los hombres, una mano de reconciliación. Dios no era nuestro enemigo; éramos nosotros quienes estábamos llenos de malos pensamientos respecto a él. La muerte de Jesús es el fundamento de esta reconciliación. Él llevó nuestros pecados, y ahora, nosotros los creyentes, hemos cambiado nuestra actitud hacia Dios. Comprendemos que él nos ama, por ello nuestra actitud hacia los demás también puede cambiar. Podemos perdonar porque fuimos perdonados; podemos tender la mano de la reconciliación porque Dios nos reconcilió con él. Amamos porque Dios, nuestro Padre, nos ama.

Este camino del perdón y de la reconciliación, así como el de pedir perdón, no es nada fácil. Pero Dios quiere darnos la fuerza y el deseo de hacerlo.

Jueces 9:30-57 - Apocalipsis 11 - Salmo 144:1-8 - Proverbios 30:7-9