La Buena Semilla: viernes 6 mayo
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6
mayo
(Jesús dijo:) Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.
Juan 12:49
Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.
Lucas 9:35
Pensamientos y palabras

Varias personas preguntaron a Jesús: “¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho” (Juan 8:25-26).

En un salmo, el rey David le atribuyó por anticipado esta afirmación: “He resuelto que mi boca no haga transgresión” (Salmo 17:3).

¿Quién podría decir lo mismo? ¡Cuántos discursos están destinados a atraer clientes, partidarios y electores! ¡Cuántas promesas solemnes son hechas con el único objetivo de seducir y destacarse, pero luego no se cumplen! ¿Pensamos realmente todo lo que decimos? ¿Somos realmente lo que afirmamos ser?

Jesús era un hombre humilde de corazón (Mateo 11:29). No trató de atraer a la gente mediante hermosos discursos o vanas promesas. Declaró al hombre su estado pecaminoso sin atenuar la verdad. No se escondió, y habló fielmente de parte de Dios, a pesar de la oposición que esto le acarrearía. Nunca pronunció una palabra de más, y jamás tuvo que rectificar algo que había dicho. En él no había contradicción ni desfase entre lo que decía ser y lo que realmente era. Sus palabras eran sabias, puras y penetrantes. Jesús es el único a quien podemos creer plenamente. Él es la verdad (Juan 14:6).

Pero también está lleno de gracia. “La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). La verdad nos condena, pero la gracia perdona y atrae a todos los que reconocen su estado.

“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).

Isaías 50 - Marcos 8:1-21 - Salmo 53 - Proverbios 14:35