La Buena Semilla: domingo 14 febrero
domingo
14
febrero
El que me ha visto a mí (Jesús), ha visto al Padre.
Juan 14:9
Jesús, la imagen del Dios invisible (4)

Para aquel que recibe el testimonio de la vida de Jesús, ya no hay duda posible sobre los sentimientos de Dios hacia el hombre. Pero hoy Jesús ya no está en la tierra, y nosotros seguimos con nuestros sufrimientos, enfermedades, tristezas...

No olvidemos que el sufrimiento y la muerte que reinan en el mundo son una consecuencia del pecado del hombre. ¡Debemos reconocerlo! Jesús no ocultó al hombre su estado moral, pero su testimonio de la verdad fue rechazado. Los hombres no lo soportaron, sino que se deshicieron de él, crucificándolo. ¿Debe sorprendernos si, después de haber rechazado a Aquel a quien Dios envió, el mundo vaya peor todavía? ¿Y acaso hacemos responsable a Dios?

Sin embargo, consideremos la cruz de Jesús. En el momento en que el odio del hombre se desencadenó contra Jesús, el amor de Dios hacia el hombre se manifestó de la manera más clara, pues Jesús tomó el lugar del hombre culpable y llevó el juicio que merecíamos debido al pecado. Mediante su muerte, Jesús consiguió una victoria definitiva sobre el diablo, y la resurrección es la prueba indiscutible de ello. Para todos los que creen en él, la muerte perdió su amargor, y la esperanza de la resurrección está viva.

Mientras tanto, para el creyente, la enfermedad y el sufrimiento son un medio para aprender a conocer al “Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3); él posee una “consolación eterna” (2 Tesalonicenses 2:16).

Génesis 48 - Mateo 27:32-66 - Salmo 22:16-21 - Proverbios 9:7-9