La Buena Semilla: martes 31 mayo
martes
31
mayo
Tiempo de nacer, y tiempo de morir.
Eclesiastés 3:2
Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Salmo 90:12
Tiempo de nacer y tiempo de morir

Un poeta que se había dado cuenta de la brevedad de la vida escribió: «Solo cuando el tiempo, con una mano implacable, ha arrancado la mitad de las páginas del libro de la vida humana para encender las brasas de la pasión, el hombre empieza a darse cuenta de que las hojas que le quedan por vivir no son muchas».

La Biblia emplea un lenguaje figurado y sencillo para ayudarnos a comprender qué es nuestra vida: “Neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Santiago 4:14). ¿Ha observado alguna vez la bruma de la mañana? ¡Qué fugitiva es! Se evapora con el sol y desaparece con el día. Nuestra vida se parece tanto a ella...

El patriarca Job lo experimentó: “Mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor, y fenecieron sin esperanza... Mis días han sido más ligeros que un correo; huyeron, y no vieron el bien. Pasaron cual naves veloces; como el águila que se arroja sobre la presa” (Job 7:6; 9:25-26).

Todos tenemos que preguntarnos, sin tardar, qué seguirá después de nuestra vida en la tierra. ¿Ignoramos todavía el amor de Dios que dio a Jesús, su Hijo, para darnos la vida eterna? Dios ama a todos los hombres y quiere que todos sean salvos (1 Timoteo 2:4). Por su Palabra nos recuerda que hoy todavía es un día de gracia y de salvación para obtener una felicidad eterna.

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Levítico 11:29-12:8 - Romanos 8:18-27 - Salmo 66:1-7 - Proverbios 16:15-16