La Buena Semilla: Martes 18 Diciembre
Martes
18
Diciembre
Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
Salmo 32:1
Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Efesios 4:32
El perdón

«¡Perdón!, ¡disculpe!», son fórmulas de cortesía que a menudo escuchamos en nuestras conversaciones. Así nos disculpamos, a veces con ligereza, debido al daño causado a nuestro prójimo, minimizando su importancia; y generalmente poco nos importa la respuesta. ¡Pero no puede ser así en nuestra relación con Dios!

¡El mundo está lleno de personas que piensan que no tienen nada, o muy poco, que reprocharse! Pero Dios no ve las cosas de esta manera: “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Sin embargo, Jesús dijo: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:32).

El primer paso que debo dar para recibir el perdón de Dios es, pues, reconocer que también soy injusto, pecador, culpable, y que merezco el juicio: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Jesús vino a esta tierra y murió en la cruz por mí, para liberarme de mi pecado, tomó sobre sí mismo el juicio que yo merecía. “Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24). Entonces recibo ese perdón que Dios tiene reservado para todos los que creen en Jesucristo, así como la paz y el gozo que resultan de ello.

El perdón de Dios no es, pues, una simple formalidad. Jesucristo pagó el precio para poder ofrecérmelo, por amor por mí. Ese perdón gratuito también es para usted.

“El Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados” (Mateo 9:6).

Jueces 9:30-57 - Apocalipsis 11 - Salmo 144:1-8 - Proverbios 30:7-9