La Buena Semilla: sábado 20 octubre
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octubre
Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
Juan 4:13-14
El que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
Apocalipsis 22:17
La sed del mundo

El agua es preciosa para la humanidad, incluso esencial para su subsistencia; sin embargo muchas veces es malgastada o empleada sin precaución. Para sensibilizar la opinión pública, un cineasta grabó una película titulada «La sed del mundo». Este es un tema que debería hacer reflexionar a todos los seres humanos.

Pero pocas personas se preocupan por la sed de su alma: sed de paz interior, de felicidad, de seguridad, de esperanza. El Señor Jesús dijo un día a la multitud a la cual daba de comer: Ustedes se preocupan por la vida presente, por las cosas materiales de esta tierra, y descuidan la vida eterna (Juan 6:26-27).

Y usted, ¿ha buscado y hallado el agua que da la vida? Es lo que Jesús nos da. Él lo dijo a una mujer de Samaria que fue a sacar agua para beber (vuelva a leer el versículo de hoy). Jesús sabía muy bien que ella tenía necesidades más importantes que su sed física. Necesitaba amor, atención, consideración y paz para su conciencia. ¡Esto era precisamente lo que Jesús quería darle! La llenó de tanto gozo interior, que olvidó su cántaro y fue a decir a la gente de la ciudad: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo?” (Juan 4:29). La respuesta llegó rápidamente: “Sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo” (Juan 4:42). El que depositó su confianza en Cristo puede declarar con gozo: “Todas mis fuentes están en ti” (Salmo 87:7).

Deuteronomio 14 - Juan 8:31-59 - Salmo 119:1-8 - Proverbios 25:23-24