La Buena Semilla: domingo 12 agosto
domingo
12
agosto
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores... el Señor quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento.
Isaías 53:3, 10
Jesús... el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Hebreos 12:2
El varón de dolores

¿Quién pudo llevar semejante título? El Mesías anunciado por los profetas, Jesucristo, el Salvador. Los hombres no lo amaban, porque su vida perfecta y su enseñanza hacían resaltar las malas acciones de ellos (Juan 3:19). A cambio de su amor le dieron odio (Salmo 109:4).

Jesús tuvo que enfrentarse a la incredulidad de los hombres y al rechazo de su pueblo. Lloró, se conmovió al ver el poder de la muerte sobre los hombres (Juan 11:33, 35). Sufría constantemente viendo los pecados de la gente. Cargó con las tristezas de la humanidad: “Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias” (Mateo 8:17). Era sensible a los insultos, al desprecio, a las burlas, a los esfuerzos de los que querían contradecirlo. ¡Soportó todo con una paciencia infinita, sin embargo lo sentía con una intensidad extrema!

En la cruz Dios mismo lo sujetó “a padecimiento”. Lo que sufrió de parte de los hombres no tiene nada comparable con la inmensa ira de Dios contra el pecado. En la cruz Jesús sufrió por nosotros, “el justo por los injustos” (1 Pedro 3:18), debido a nuestros pecados. En la cruz nos dio todo: “Se dio a sí mismo por nosotros” (Tito 2:14). Resucitado y glorificado desde entonces a la diestra de Dios, Jesucristo lleva eternamente en su cuerpo de gloria las marcas de los sufrimientos padecidos en nuestro lugar (Apocalipsis 5:6).

Jeremías 16 - Lucas 20:1-26 - Salmo 93 - Proverbios 21:9-10