La Buena Semilla: Viernes 10 Agosto
Viernes
10
Agosto
Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
1 Corintios 9:25
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo.
2 Timoteo 4:7-8
Un sentido para mi vida

Una atleta, que había recibido la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres, declaró a un periodista: «El taekwondo (o kárate coreano) dio un sentido a mi vida... Fuimos a la Guayana Francesa para entrenarnos en la jungla como un comando. Lo dejé todo para alcanzar mi sueño». ¡Qué valentía y energía para alcanzar sus metas! Pero, ¿cuánto tiempo va a durar esta satisfacción de haber logrado su objetivo? Tanto las coronas de laureles que recibían los atletas de la Antigua Grecia como las medallas olímpicas solo brindan una felicidad pasajera.

¿Existe una recompensa de la que podemos disfrutar eternamente? El apóstol Pablo nos revela que existen coronas incorruptibles, es decir, las que Jesús concederá a aquellos que lo hayan honrado. Pablo lo había recibido como Salvador personal (1 Timoteo 1:15), y le había dedicado toda su vida. Mientras algunos dicen: «Mi vida es el deporte; mi vida es la montaña o incluso, mi vida es el trabajo», Pablo decía a los Filipenses: “Para mí el vivir es Cristo” (cap. 1:21). Al rechazar sus pretensiones y su propia justicia, que a sus ojos eran basura, había ganado a Cristo y así podía ser revestido de “la justicia que es por la fe de Cristo” (cap. 3:9). Al igual que un atleta, proseguía “a la meta, al premio del supremo llamamiento” (cap. 3:14). Consagró a Cristo toda su vida y energía con la perspectiva de estar con él para siempre.

Jeremías 14 - Lucas 19:1-27 - Salmo 92:5-9 - Proverbios 21:5-6