La Buena Semilla: domingo 5 agosto
domingo
5
agosto
Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo... Si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado... Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
1 Juan 1:3, 7, 9
Un encuentro que transformó todo

«Primero viví sin preguntarme si Dios existía. Era consciente de que debía existir algo más fuerte y más grande que mi felicidad egoísta. Pero, ¿dónde situar ese ideal? Creía que el arte podía expresarlo, porque muestra la capacidad del hombre para superarse. En el fondo hubiese podido detenerme ahí.

Sin embargo, un día de verano tuve un encuentro que transformó todo. Abrí un evangelio pensando que había tomado un libro cualquiera, pero descubrí a una persona viva. Al igual que miles de hombres y mujeres, yo también me encontré en la presencia de Jesucristo. ¡No lo puedo explicar de otra manera! Ese día sentí que había pasado a la otra orilla. Mi comportamiento cambió y vi todo de forma diferente.

En particular, desde que creo en Dios y acepté a Jesucristo como mi Salvador, descubrí algo maravilloso: la comunión. Es un diálogo, un intercambio entre el Creador y sus criaturas. También es un diálogo entre los hombres, especialmente entre creyentes. Esta comunión da un sentido a mi vida. Extiende mis intereses personales a los intereses colectivos. Los eleva hasta Dios y su plan eterno de amor. Ya no estoy más aislado, y puedo experimentar en la tierra lo que es el amor divino, amor que seguirá existiendo en el futuro eterno».

Jeremías 9 - Lucas 15 - Salmo 90:13-17 - Proverbios 20:25-26