La Buena Semilla: martes 24 julio
martes
24
julio
Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado.
Salmo 119:50
Tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón.
Jeremías 15:16
La Palabra de Dios fortalece la fe

«Era joven y no estaba muy firme en la fe. Un día escuché lo siguiente en una reunión cristiana: ¿Qué va a fortalecer su fe? ¿Sus reflexiones? ¿La actualidad? ¿Lo que piensan los demás? No, ¡la Biblia! Al leerla su alma será alimentada y fortalecida.

Entonces comprendí que solo la Palabra de Dios podía liberarme de mis dudas».

La Palabra es el primer medio, empleado por el Espíritu Santo, para fortalecer nuestra fe. Cuando estamos turbados, algunos nos dicen: «¡No hay que pensar en los problemas, hay que seguir luchando!». Pero estos consejos no sirven de mucho, pues solo la Palabra de Dios tiene el poder para reconfortarnos e instruirnos a fin de que continuemos avanzando. Al leerla y pensar en ella, nuestro corazón se apega al Señor, y por medio de ella recibimos luz y fuerza.

Para animar a amigos creyentes, quizá sea útil evocar experiencias personales a fin de mostrarles que podemos simpatizar con sus dificultades. Pero solo la Palabra divina es “viva y eficaz” (Hebreos 4:12), y tiene el poder para transformar vidas.

Si no estoy lleno del amor divino, mi mensaje no tendrá ningún impacto positivo en el corazón de la persona a quien trato de animar. Y no tenemos el poder para penetrar en los corazones, como sí lo hace la Sagrada Escritura, que ha sido “inspirada por Dios” (2 Timoteo 3:16). Dejémonos impregnar por la Palabra de Dios y dirigir por su Espíritu para vivir y transmitir aquello que será una ayuda en el día difícil.

Números 33 - Lucas 9:21-43 - Salmo 88:1-7 - Proverbios 20:2-3