La Buena Semilla: domingo 22 julio
domingo
22
julio
Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!
Mateo 27:22
Vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al Autor de la vida.
Hechos 3:14-15
¿A cuál de los dos queréis?

En el juicio contra Jesús, Pilato el gobernador romano propuso al pueblo de Jerusalén elegir entre dos hombres. Se los presentó y les preguntó a cuál de los dos querían soltar.

El primero se llamaba Barrabás, un famoso asesino que había fomentado un motín. Era del mismo linaje de los que querían matar a Jesús, quien les había dicho: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo... Él ha sido homicida desde el principio” (Juan 8:44).

El otro era Jesús, el Hijo de Dios (Juan 1:18). El evangelista precisa que Jesús es la fuente de la vida (Juan 1:4) y afirma: “Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20). Jesús mismo dijo: “Yo soy la resurrección y la vida”.

Ante esta elección, “todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a este, sino a Barrabás” (Juan 18:40). Entonces soltaron a Barrabás y crucificaron a Jesús. Hoy, ¿hubiésemos hecho una elección diferente?

Esta decisión pone en evidencia, de una manera solemne, el estado moral de la humanidad. Lo que vemos en el mundo actual tristemente confirma que quien lo dirige es Satanás, “el homicida”.

Sin embargo, esta constatación no debe desesperarnos, pues las consecuencias de la muerte de Jesús en la cruz son incalculables. Al permitir que su Hijo fuese crucificado, Dios tenía en vista la salvación de la humanidad culpable. ¡Jesús murió, pero también resucitó! Y a toda persona que cree en él, Dios le da la vida eterna.

Números 31:21-54 - Lucas 8:26-56 - Salmo 86:14-17 - Proverbios 19:28-29