La Buena Semilla: sábado 21 julio
sábado
21
julio
En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Mateo 3:1-2
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Mateo 4:17
Arrepentíos

Juan el Bautista y Jesús empezaron su predicación con estas mismas palabras. ¿Por qué este llamado apremiante a arrepentirse? Porque es el punto de partida del Evangelio, es un paso obligatorio.

¿Qué significa arrepentirse? En general, este verbo evoca el remordimiento por haber obrado mal, unido al deseo de reparar la falta y no volver a cometerla. Pero esta es una definición incompleta. En el texto original griego del Nuevo Testamento, esta palabra significa literalmente «cambiar de pensamiento». No se refiere solo a sentir remordimientos por el pasado, sino a tener un cambio fundamental de perspectiva, de nuestra opinión acerca de Dios y de nosotros mismos.

El arrepentimiento no es, pues, un arrebato de remordimientos y autocompasión; es primeramente una conversión, dar media vuelta, una nueva mirada sobre nuestra vida, verla como Dios la ve. Es dejar el camino de nuestra propia voluntad para ir al Dios vivo que se revela en su Palabra.

Es volverse “de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios” (Hechos 26:18). Cuando la luz del amor de Cristo entra en nuestra vida, entonces empezamos a entender nuestro pecado y a separarnos de él.

Arrepentirse significa estar de acuerdo con Dios sobre qué es el pecado, mis propios pecados, para confesárselos y abandonarlos.

Números 31:1-20 - Lucas 8:1-25 - Salmo 86:7-13 - Proverbios 19:26-27