La Buena Semilla: Viernes 1 Junio
Viernes
1
Junio
En mi angustia invoqué al Señor, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz... y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.
Salmo 18:6
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado.
Salmo 4:8
Se llamaba «Dolor»

Acababa de nacer un niño. Desgraciadamente el parto había sido difícil, con grandes sufrimientos para la madre. Esta le puso por nombre “Jabes”, que significa “dolor”, pues dijo: “lo di a luz en dolor” (1 Crónicas 4:9). Dicho nombre marcó la niñez de este hombre.

En su oración, Jabes abrió su corazón a Dios y le contó toda su preocupación: ¡“Si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe!”. No dudó en pedir mucho, porque estaba marcado por la cuestión del sufrimiento: deseaba romper con este dolor asociado a su nombre. Puso su confianza en la bondad de Dios, quien podía liberarlo y bendecirlo. ¿Cómo le respondió Dios? “Le otorgó Dios lo que pidió” (1 Crónicas 4:10). Y la Biblia añade que “fue más ilustre que sus hermanos”.

Si nuestra infancia dejó dolorosas cicatrices, pidamos ayuda a Dios y contémosle toda nuestra tristeza. El Creador que nos formó, y que nos amó incluso antes de nuestra concepción, no nos decepcionará. Acerquémonos con fe y abrámosle nuestro corazón. Él desea liberarnos de la amargura y del resentimiento. Quiere darnos una paz que sobrepasa todo entendimiento. Jesús dijo: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

“Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios... guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Levítico 13:1-28 - Romanos 8:28-39 - Salmo 66:8-15 - Proverbios 16:17-18