La Buena Semilla: Viernes 11 Mayo
Viernes
11
Mayo
El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
Mateo 20:28
Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre.
Éxodo 21:5
Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
Juan 12:26
El perfecto siervo de Dios
Lea Éxodo 21:2-6

Jesucristo fue el siervo perfecto de Dios. Tomó ese lugar voluntariamente, con total abnegación: “He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”, dijo (Juan 6:38).

Y mientras servía a Dios, también estaba entre los hombres como “el que sirve” (Lucas 22:27). Actuando así, el Hijo de Dios manifestó el verdadero amor, que halla su complacencia en servir, mientras muy a menudo los hombres quieren ser servidos.

Nuestro Señor no solo vino para servir, sino también para dar su vida. Sin su muerte, libremente consentida, hubiese podido regresar al cielo, pero hubiese permanecido solo. Es el sentido profundo de este pasaje de Éxodo 21, aclarado por esta frase del evangelio: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Su amor por los seres humanos y el deseo de verlos con él eternamente lo condujeron a dar su vida por ellos. Así borró los pecados de los que creen en él, y los capacitó para compartir su gloria celestial.

Los que Cristo redimió se llenan de adoración al contemplar tanta devoción, y esperan felices el día anunciado por el autor del salmo: “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:6).

Isaías 58 - Marcos 10:32-52 - Salmo 56:1-7 - Proverbios 15:9-10