La Buena Semilla: domingo 25 febrero
domingo
25
febrero
Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.
Lucas 23:46-47
La expresión de la confianza
Las siete expresiones de Jesús en la cruz (7)

La última frase de Jesús en la cruz, así como la primera y la cuarta, son palabras dirigidas al Padre. Esta última había sido anunciada proféticamente en el Salmo 31:5: “En tu mano encomiendo mi espíritu”. ¡Qué oración de confianza y amor!

La muerte del Señor es única. El sentido que ella toma en sus últimas palabras es único. Antes de morir, Jesús bajó la cabeza y encomendó su espíritu. ¡Este fue el último acto de su sacrificio voluntario! Entró voluntariamente en la muerte encomendando su espíritu a su Padre. Esta expresión resalta la grandeza y la gloria divinas de Aquel que daba su vida. Nadie tenía el poder para quitarle la vida: “Yo de mí mismo la pongo” (Juan 10:18). ¡Qué majestad vemos en este acto divino que solo Jesús tenía el poder para cumplir!

Jesús se expresó siete veces cuando estuvo en la cruz. Así como el séptimo día fue el día del descanso y de la satisfacción de Dios (Génesis 2:2), la séptima frase introduce a Jesús en el descanso, es decir, en las manos de Dios su Padre. Descansó de sus obras, así como Dios descansó de las suyas (Hebreos 4:10). Para nosotros los cristianos, esta séptima frase anuncia el descanso en Cristo y marca el principio de la nueva creación.

Esta frase nos anima a encomendarnos totalmente a Dios, nuestro Padre. Centra nuestra atención en la victoria de Cristo y en su lugar junto al Padre, donde ahora ora por usted y por mí.

Éxodo 9 - Hechos 8:1-25 - Salmo 26:8-12 - Proverbios 10:17-18