La Buena Semilla: Domingo 11 Febrero
Domingo
11
Febrero
Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.
Juan 19:28-29
La expresión del hombre perfecto
Las siete expresiones de Jesús en la cruz (5)

“Tengo sed”. Jesús sintió la terrible sed física que sufre todo crucificado. Pero esta expresión, pronunciada después de tres horas de abandono, tiene varios significados.

Manifiesta la perfecta humanidad del Hijo de Dios, de Jesucristo, quien fue hombre y Dios a la vez. Nunca empleó su poder divino para salir de su condición de hombre. Sintió lo que siente todo hombre. Conoció el hambre (Mateo 4:2), el cansancio (Juan 4:6), se durmió, se sorprendió (Marcos 6:6), se regocijó (Lucas 10:21), se conmovió en su espíritu, lloró (Juan 11:33, 35).

La expresión “tengo sed” también marca el cumplimiento de las Escrituras. Esta misma expresión aparece de manera profética en el Salmo 69:21: Por medio de la crucifixión, el plan anunciado y preparado por Dios se cumplía en todos sus detalles: los soldados, presentes al pie de la cruz, ofrecieron a Jesús una esponja empapada de vinagre.

En el Salmo 42:2: “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”, expresa el ardiente deseo de un creyente que se encomienda al Dios a quien conoce. Ese mismo sentimiento lo experimentó Jesús al final de las tres horas de abandono.

Al dirigirse a una mujer de Samaria (“Dame de beber”, Juan 4:7), Jesús no trató simplemente de saciar su propia sed, sino que deseaba que aquella mujer y su pueblo aceptasen el agua viva que él les iba a dar en abundancia, es decir, su Palabra y su Espíritu.

(continuará el próximo domingo)

Génesis 45 - Mateo 26:14-46 - Salmo 22:1-5 - Proverbios 8:28-31