La Buena Semilla: sábado 9 diciembre
sábado
9
diciembre
¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. (Job respondió:) Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Job 40:2; 42:3
¿Para qué?

Hay días en los que todo va bien. Hago mi trabajo con ánimo y tarareo alegremente mis canciones preferidas. Pero también hay días en los que todo va mal, por ejemplo cuando el sufrimiento está ahí y me azota sin cesar. Entonces las preguntas vienen una y otra vez a mi mente: ¿Para qué...? ¿Para qué vivir? ¿Para qué luchar? ¿Para qué hacer el bien? Por mucho que me esfuerce, no encuentro una respuesta lógica por mí mismo. No me queda otro remedio que recurrir a lo que pienso en lo profundo de mi ser, a lo que creo. Y hay dos posibilidades:

–Me niego a reconocer que Dios dio origen a todo, incluido mi inteligencia y mis sentimientos, y entonces tropiezo con otras preguntas sin fin. ¿Por qué existimos? ¿Por qué existe el sufrimiento? ¿Por qué existe el bien y el mal? ¿Por qué hay esperanza, por qué la muerte...?

–O acepto creer en Dios. Entonces todo se ilumina progresivamente. No soy solo una combinación de células cuyo origen es inexplicable, sino una persona que tiene una conciencia, capaz de hacerse preguntas y de comprender. En otras palabras, soy un ser humano creado por un Dios personal, y no indefinido y lejano, un Dios vivo que piensa, ama y actúa sin cesar. La fe en Dios y en su Palabra da así un sentido a mi vida y me libera de mis preguntas revelándome la verdad. Es cierto, quizá todas las preguntas no sean resueltas, pero puedo confiar en mi Dios quien vela sobre mí en todas las circunstancias de mi vida.

Eclesiastés 8 - Apocalipsis 2:18-3:6 - Salmo 139:13-18 - Proverbios 29:15-16