La Buena Semilla: viernes 17 noviembre
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noviembre
La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Juan 4:23
¿Quiénes son los verdaderos adoradores?

El principio mismo de la mayoría de las religiones consiste en realizar obras y ritos, los cuales hay que cumplir obligatoriamente para apaciguar al Ser supremo y satisfacer su justicia. Incluso los paganos llevan ofrendas a sus ídolos para que les sean favorables.

Pero no es por esas razones interesadas que nosotros, los cristianos, rendimos culto a Dios el Padre y a su Hijo Jesucristo. No lo alabamos para ser salvos, protegidos o liberados, sino porque lo somos. Por nosotros mismos no podemos hacer nada para obtener nuestra salvación: ni amar a Dios, ni agradarle, ni obedecerle. Fue Dios quien hizo todo al darnos un Salvador.

El culto que rendimos a Dios es simplemente la expresión de nuestro agradecimiento, la ocasión de celebrar su grandeza. Insistamos sobre esta diferencia fundamental entre el verdadero culto y lo que entendemos generalmente por la práctica de una religión. En tal práctica, el hombre quiere llevar algo a Dios y piensa que Dios lo tendrá en cuenta perdonándolo y ocupándose de él.

Pero comprendamos que fue Dios quien empezó obrando en gracia para con nosotros, y que debemos creer y darle las gracias por lo que Él es y lo que hizo. Nuestro amor, que se expresa en alabanza, es solo la justa respuesta al suyo. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Eso tendría que expresarse también de forma natural en nuestra manera de vivir y actuar. ¡Que cada uno de nuestros actos honre a nuestro Dios salvador!

Job 20 - Hebreos 8 - Salmo 126 - Proverbios 27:23-27