La Buena Semilla: viernes 27 octubre
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octubre
¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?
Mateo 16:26
¿Reforma social o arrepentimiento?

Si los problemas sociales nos conmueven, hay uno de orden moral al cual sería bueno estar atentos. Dimos la espalda a nuestro Creador, y esto atrajo la maldición sobre la tierra, los sufrimientos e injusticias que hallamos en ella, y finalmente la muerte, a la que nadie escapa.

Pero ¡aún hay más! Leamos atentamente el versículo del encabezamiento, las mismas palabras de Jesús, y dejémonos interpelar por él. ¿Cómo podemos ser sensibles a los peligros de la vida presente y permanecer indiferentes a los que amenazan nuestro porvenir eterno? ¿Cómo no preocuparnos por saber lo que ocurrirá cuando tengamos que rendir cuenta de nuestra vida? ¡Es urgente arreglar este asunto mediante una elección personal! No escuchar las advertencias de Dios también es hacer una elección, ¡pero mala! Y Dios no se contenta con advertirnos. Nos ofrece el único medio de salvación. No se trata de una reforma social decisiva. ¡No! Dios nos pide que nos arrepintamos, que reconozcamos sinceramente que no somos dignos de él, y que confiemos en él para que nos llene de la vida misma de Cristo.

Sí, el verdadero problema es de orden moral y no social. Concierne a nuestra relación con Dios, de la cual depende toda nuestra vida. ¿Por qué no preocuparnos por ello ahora? Al sacrificar a su Hijo, Dios nos tendió la mano. ¿Permaneceremos insensibles?

“Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17:30-31).

Nehemías 13 - Juan 12:27-50 - Salmo 119:57-64 - Proverbios 26:9-10