La Buena Semilla: viernes 1 septiembre
viernes
1
septiembre
No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne. El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos.
Eclesiastés 12:12-13
¿Quién forma nuestra opinión?

Hoy en la mañana entré en una librería muy grande. ¡Qué profusión de libros! Había miles sobre todos los temas: arte, literatura, filosofía, religión, historia, ciencias... ¡Había para todas las edades y gustos! ¡Cuántas horas fueron consagradas para escribirlos! Si las sumamos, posiblemente tendríamos varias decenas de siglos.

Cuánto tiempo y medios son empleados para instruirnos, informarnos y distraernos: periódicos, radio, televisión, internet... Sin embargo, ¿somos más felices o tenemos más paz? Es como si esta abundancia de informaciones que absorbemos cada día nos ocultase lo esencial. Además, lo queramos o no, todo esto influencia nuestra mente y corre el riesgo de disminuir nuestra compasión e insensibilizar nuestra conciencia...

Al margen de esta profusión de informaciones e imágenes accesibles gracias a tecnologías cada vez más nuevas, hay un Libro que nos transmite el mensaje de Dios. Sí, con amor, Dios nos habla todavía, en el siglo 21, a través de la Biblia, la viva y permanente Palabra de Dios. Tomémonos el tiempo de leerla atentamente. Unas cien horas bastarían para leerla toda. ¡Cuántas horas dedicamos a actividades fútiles! Y tristemente descuidamos reservar un tiempo para conocer el Libro de los libros.

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).

2 Crónicas 17 - 1 Corintios 9 - Salmo 102:23-28 - Proverbios 22:15