La Buena Semilla: miércoles 23 agosto
miércoles
23
agosto
Bienaventurados los que no vieron, y creyeron (en Jesucristo).
Juan 20:29
Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
Salmo 32:1
Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza.
Salmo 40:4
¿Cuál es el objetivo de mi vida? (2)

Los futbolistas profesionales famosos citados en la hoja de ayer afirmaron que el objetivo principal de su vida no era marcar goles en un campo de fútbol, ni obtener dinero y gloria, sino cultivar una relación con el Dios que cambió sus vidas, y con su Hijo Jesucristo. Fue él quien les dio seguridad para la vida presente y una esperanza para el futuro. Son declaraciones sorprendentes de aquellos a quienes el público llama «dioses del estadio» y que, en principio, tienen todo lo que el mundo puede ofrecer. Creer en Dios y en su Hijo nos comunica la vida misma de Cristo, nos muestra sus promesas y da un nuevo enfoque a nuestra existencia. Esta fe da una respuesta segura a las aspiraciones más secretas, comunes a todos los hombres, y a su necesidad básica. ¿De qué aspiraciones y necesidad se trata?

–El deseo de ser amados tal como somos y no solo por lo que somos capaces de hacer.

–El deseo de tener paz en nuestro interior, una paz duradera que persiste incluso en medio de las dificultades de la vida.

–El deseo de ser perdonados y liberados de la carga de nuestra culpabilidad.

–El deseo de ser cuidados y amados por el Dios todopoderoso, y esto especialmente en los períodos difíciles.

–La necesidad de tener una seguridad para el más allá: nadie puede considerar con serenidad su muerte y su encuentro con Dios sin tener la seguridad de que sus pecados han sido perdonados.

2 Crónicas 8 - 1 Corintios 1 - Salmo 98:4-9 - Proverbios 21:31