La Buena Semilla: sábado 5 agosto
sábado
5
agosto
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos.
Mateo 7:21
Y estando fuera empecéis a llamar a la puerta... comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá:... apartaos de mí todos vosotros.
Lucas 13:25-27
¿Quién me ha tocado?

Jesús se dirigía a la casa de un jefe de la sinagoga cuya hija estaba enferma. Una gran multitud lo acompañaba. De repente Jesús se detuvo e hizo una inesperada pregunta: “¿Quién es el que me ha tocado?”. Los discípulos, traduciendo la sorpresa general, respondieron: “Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?” (Lucas 8:45).

Una mujer se acercó y le confesó que después de haber buscado en vano la sanación a través de los médicos, había tocado el borde de su manto. Inmediatamente había quedado curada de su enfermedad. Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz” (Lucas 8:48).

Hoy los cristianos pueden ser comparados a esas personas que se agolparon alrededor de Jesús. Y él hace esta pregunta a cada uno: “¿Quién es el que me ha tocado?”. ¿Quién de nosotros lo ha “tocado” realmente? Alcanzados por la terrible “enfermedad” del pecado, no podemos ser curados por ningún médico. Pero Jesús está ahí, a nuestro alcance. Él tiene el poder para curar nuestra alma, es decir, para perdonar nuestros pecados y darnos la vida eterna. Para ello es necesario «tocarlo», es decir, tener un contacto personal con él mediante la fe.

Si nos contentamos con formar parte de “la multitud”, pasamos al lado del único medio real para ser curados. Acerquémonos con confianza al Señor, y él nos dirá: “Tu fe te ha salvado; ve en paz”.

1 Crónicas 18 - Lucas 15 - Salmo 90:13-17 - Proverbios 20:25-26