La Buena Semilla: jueves 3 agosto
jueves
3
agosto
Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.
Gálatas 6:14
Jesús... sufrió la cruz.
Hebreos 12:2
¡Ahí está la cruz!

Cuando unos excursionistas que salieron de Chamonix (Francia) dejaron el valle, al despuntar el día, para subir a un pico del macizo del Mont Blanc, llovía ligeramente, pero nada dejaba suponer que afrontarían una tempestad de nieve tan violenta que los mismos guías estaban angustiados. Se detuvieron para tomar una decisión. «Si el viento se vuelve a levantar como hace un momento, declaró uno de los guías, estamos perdidos. Debemos caminar con mucha prudencia. A cada paso corremos el riesgo de caer en un precipicio que no hayamos visto debido a la borrasca».

¡De repente se oyó un grito de alegría! El guía que iba a la cabeza del grupo exclamó: «¡Ahí está la cruz! ¡Estamos a salvo!». Todos se reunieron al pie de la cruz ubicada en ese lugar para orientar a los caminantes. ¿Cada una de esas personas se daría cuenta del verdadero significado de esa cruz?

En el camino de la vida existen muchos precipicios en los cuales corremos el riesgo de caer, hay muchas tempestades que pueden desviarnos de nuestro camino. Por medio de este relato queremos llevar a cada uno de nuestros lectores a sentir la necesidad de ser perdonado, de conocer al único Salvador que puede librarnos de la muerte eterna.

En la cruz, Jesús se dejó crucificar para llevar sobre sí mismo el castigo que nosotros merecíamos por nuestros pecados. Hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). La salvación, la vida eterna, es creer en Jesús, elevar nuestra mirada hacia esa cruz donde murió por mí.

1 Crónicas 16 - Lucas 13:18-35 - Salmo 90:1-6 - Proverbios 20:22