La Buena Semilla: lunes 27 febrero
lunes
27
febrero
Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor... No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda... El Señor te guardará de todo mal; el guardará tu alma.
Salmo 121:1-7
¿De dónde vendrá mi socorro?

Cuando necesitamos fuerzas es bueno buscarlas donde ellas están. Este salmo invita a los cristianos, quienes por naturaleza somos propensos a ocuparnos de nuestro propio sufrimiento, a ir a Dios.

¿Cuáles son esos montes de donde viene el socorro? Son los atributos de Dios y sus promesas. Dios tiene el control sobre las circunstancias de la vida de los suyos en cada situación. Su misericordia, su justicia, su poder, su amor, su fidelidad y su soberanía son algunas de las rocas sobre las que nuestra fe puede apoyarse.

En cuanto a las promesas de Dios, son una ayuda eficaz y continua para aquel que se las apropia. Fijando nuestra mirada en esos “montes” mantendremos el equilibrio en las sendas difíciles de la vida, pues Dios no permitirá que nuestro pie resbale. Y si guarda nuestro pie, todo nuestro ser será preservado. Nuestro Dios vela constantemente sobre nosotros; él no se siente cansado ni con sueño. Confiemos en él y caminaremos sin temor, incluso atravesando el valle de sombra de muerte.

La promesa de que Dios guardará nuestra alma es la seguridad de que seremos guardados de las garras del pecado, del peso del desánimo y de las pretensiones del orgullo. ¿Quién puede hacer daño a un alma que el Señor guarda?

Nadie puede sentirse más seguro que aquel a quien Dios protege; y nadie puede estar en tan gran peligro como aquel que busca en sí mismo su protección.

2 Samuel 19:24-43 - Hechos 9:1-22 - Salmo 27:5-8 - Proverbios 10:20-21