La Buena Semilla: jueves 15 diciembre
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diciembre
Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
1 Timoteo 4:9-10
El Dios vivo

En el texto citado, Dios es llamado el Salvador. Esta palabra puede traducirse también por “el conservador” de todos los hombres, pues no dejará de guardar la vida a través de todos los peligros. Él “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Este gran Dios Salvador envió a la tierra a su propio Hijo, Jesucristo hombre, quien “se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:4-6). Todo hombre puede, pues, ir a Dios, confesarle sus pecados y creer que el rescate también fue pagado por él, por sus pecados. ¿Quién querría rechazar esta oferta?

Pero Dios no solo es un Dios Salvador que nos protege del juicio venidero. También es el preservador de todos los hombres. “Sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:3). Es el Dios vivo, el creador de todas las cosas: “No se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones” (Hechos 14:17).

Todo creyente puede tener la seguridad de que Dios también sostiene su vida; puede decir: Dios me ama y cuida de mí en cada momento. Conoce el curso de mi vida mucho mejor que yo; él lo prepara y provee para todas mis necesidades.

¿Qué se debe comprender mediante la expresión “esperamos en el Dios viviente”? Esto significa que nos apoyamos confiados en un Dios que vive eternamente, que es todopoderoso y puede cumplir lo que prometió en la Biblia.

Jueces 7 - Apocalipsis 8 - Salmo 142 - Proverbios 29:26-27